REDACCIÓN
Con la Reforma Electoral en puerta el diputado Sergio Mayer, pidió licencia para irse a encerrar con celebridades y cámaras 24/7 en La Casa de los Famosos. Así, con toda la seriedad del cargo, decidió que entre curul y confesionario, es mejor el confesionario con rating internacional.
La Cámara de Diputados no tardó en darle luz verde, que pase el siguiente, pero directo a Telemundo, el país puede esperar, pero el prime time no. La licencia arrancó justo el mismo día que abrió la puerta el Reality Show.

Dicen que el diputado mandó su solicitud días antes, muy formalito, como quien avisa que saldrá de vacaciones, sólo que en vez de playa y bloqueador, eligió estrategia, alianzas y pleitos frente a millones. Cuatro meses lejos del cargo, pero muy cerca de las cámaras y las votaciones del público.
La política mexicana ya había probado las mieles del reality en 2004, parece que el verdadero servicio público ahora también incluye nominaciones, posicionamientos y hasta expulsiones. Si algo no falta en este país, es espectáculo.
