REDACCIÓN
Él era Roberto, dedicaba su vida al trabajo que tenía como repartidor, estar en casa con la familia y a pasar sus descansos con su pareja sentimental.
El sábado por la noche salió muy animado porque iba al trabajo de su novia, para disfrutar del fin de semana, ella no tenía cómo trasladarse y por mayor seguridad la esperaba a la hora de la salida.

Robert tuvo la mala fortuna de cruzarse en el camino con la conductora de un Honda Azul, a quien no pareció importarle que los bikers se encuentran en desventaja cuando circulan por la selva de asfalto.
El motociclista ya no llegó a su cita, su pareja se quedó esperando hasta que recibió la mala noticia. Roberto jamás volvería a su lado y su final fue presenciado por todo México.

Del otro lado, a Gaby se le hizo más sencillo tratar de borrar lo que hizo, desemplacó el coche y lo abandonó en el Estado de México, su familia ya reconoció que estuvo en casa, sacó algunas cosas y de su paradero no saben nada.