REDACCIÓN
A veces salimos de casa pensando que será un día cualquiera, dejamos un beso, un “ahorita regreso”, arrancamos la camioneta y nos vamos sin imaginar que quizá ese trayecto será el último.
Así de cruel es el destino: no avisa, no pide permiso.
Este viernes, una mujer circulaba por Paseo Interlomas cuando una enorme estructura metálica cayó sobre su vehículo, en cuestión de segundos, lo que era un simple recorrido terminó en una tragedia que nadie pudo detener.
Y queda esa eterna pregunta que nadie quiere hacerse: ¿cuántas veces decimos “nos vemos al rato” sin saber que quizá no habrá un al rato? La mujer salió de casa, pero el destino decidió que ya no regresaría