REDACCIÓN
Lo que debía ser un rato familiar terminó en show de golpes. Durante un partido en el campo Rubén González, en Xicotepec, jugadores protagonizaron una riña ante la mirada de familias y menores, que pasaron de espectadores a testigos de un caos innecesario.
De acuerdo con testigos, el conflicto surgió entre los propios participantes del encuentro, dejando en evidencia la falta de control y seguridad en este tipo de eventos deportivos. La tensión escaló rápido y convirtió la cancha en algo muy distinto a un espacio recreativo.
No es la primera vez que pasa: hace apenas un mes se registró un episodio similar, pero en un partido de básquetbol. Ahora el futbol repite la historia y confirma que, en ese campo, el deporte anda más cerca del ring que del juego limpio.