REDACCIÓN
La semana negra en la Maestranza arrancó con sangre. El torero Morante de la Puebla fue el primero en caer tras recibir una cornada de 10 centímetros que le provocó perforación del recto, durante su actuación en la Plaza de Toros de Sevilla. La gravedad de la herida obligó a una intervención de urgencia, dejando un pronóstico muy grave que encendió las alarmas en el mundo taurino.
Apenas unos días después, la historia se repitió con tintes aún más dramáticos. El peruano Andrés Roca Rey sufrió una impactante cogida en el mismo escenario, la Plaza de Toros de la Maestranza, que estremeció a los asistentes. La violencia del encuentro con el toro dejó claro que la tarde no terminaría bien.
El parte médico no dejó espacio para el optimismo: Roca Rey presenta una cornada de extrema gravedad, con dos trayectorias de 20 y 15 centímetros, lesiones que comprometen seriamente su estado de salud. La escena fue tan brutal como silenciosa, con el ruedo convertido en testigo de otro golpe seco de la realidad taurina.
Con estos dos casos, la Maestranza suma en una sola semana dos cogidas de pronóstico muy grave, recordando que, más allá del espectáculo, el riesgo sigue siendo tan real como implacable.